El colchón ideal

Lo que sabemos por experiencia, ha sido objeto de análisis por parte de los investigadores del dormir, a saber, que durante una noche cambiamos frecuentemente la posición. De aquí se obtienen requisitos particulares que debe cumplir un colchón de buena calidad.

Un buen colchón copia la forma del cuerpo, soporta las cavidades y traza los contornos del cuerpo en forma elástica.

1er requisito: confort óptimo al acostarse

2ndo requisito: adecuado mantenimiento del calor

3er requisito: equipo de cama que regula la humedad



Confort óptimo al acostarse

El colchón tiene que soportar todo el cuerpo en forma agradable. Cuando el durmiente cambia su posición, el colchón debe aflojarse y ajustarse al contorno del cuerpo, solo así las cavidades de la columna vertebral lumbar y/o del costado pueden ser soportadas durante un cambio de posición.
Parte del confort óptimo al acostarse está también determinado por la libertad de movimiento. Además todos los movimientos del durmiente deben ser absorbidos sin ruido.

Adecuado mantenimiento del calor

Una temperatura, en el dormitorio, más bien fría entre 14 y 18 grados, se recomienda en general ya que influye en forma positiva en la calidad del sueño. El organismo está preparado para el descanso y consecuentemente baja la temperatura del cuerpo en forma paulatina en aproximadamente medio grado.
Para que el durmiente esté protegido contra resfríos y enfermedades reumáticas, se necesita ropa de cama que mantenga en forma adecuada el calor, es decir ropa con características térmicas.

Equipo de cama que regula la humedad

Aún cuando dormimos, transferimos humedad de el cuerpo al exterior, a través de la transpiración. Aproximadamente, perdemos 60 gramos de agua por hora; esto es 480 gramos en ocho horas, casi medio litro de líquido! Si el equipo de cama no es capaz de absorber la humedad, entonces el confort del sueño se ve claramente perjudicado.